Luego de un enero con 24 homicidios en el departamento Rosario, precedido a su vez por un 2022 con registros récord en ese sentido, el comienzo de febrero marcó este miércoles una continuidad en esa línea de violencia armada con tres crímenes y un tendal de balaceras en la ciudad.
Mientras que al mediodía del martes, en calle Solís 273 bis, María del Carmen Vidal fue ejecutada por un joven que se hizo pasar por cliente de su local polirrubro –que ya había sido baleado la semana pasada–, por la tarde se reportaron al menos tres ataques a tiros en barrio Gráfico, a pocas cuadras. Todo en zona noroeste.
Primero, cerca de las 17, un hombre recibió tres tiros -en cuello, rostro y torax- cuando trabajaba como jardinero en el frente de una casa de Bernheim y Wilde. El caso se investiga como tentativa de homicidio.
De acuerdo con fuentes policiales, personal del Comando Radioeléctrico (CRE) acudió a un alerta y dio cuenta de un hombre herido y media docena de vainas servidas sobre la calzada. Además, varios de los impactos alcanzaron a dos automóviles y al frente de un domicilio.
En forma preliminar se indicó que la víctima fue trasladada al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) por un móvil del Sies. Allí, según indicaron, el hombre fue estabilizado.
El trabajador se encontraba colocando una verja en la fachada, justamente como medida de seguridad luego de un intento de robo en la propiedad, cuyo dueño asistió a la víctima antes de ser llevada en ambulancia.
“Es un chico que se dedica a trabajar, no lo vas a ver en un boliche tomando un porrón. Pero ya no se puede ni salir a trabajar”, lamentó su padre en declaraciones al móvil de El Tres.
Poco más tarde, cerca de las 17.15, se registró otra balacera sin lesionados contra un inmueble de Camino de las Carretas y el arroyo Ludueña, informó Telenoche Rosario.
Mientras que a las 19, también en barrio Gráfico, desconocidos armados atentaron contra la fachada de una granjita, donde descargaron una docena de tiros. Al menos cinco impactaron en el frente. Fue en Ugarteche y Alipi (altura de Mendoza al 8900).
Testigos apuntan a un auto gris en el que se trasladaban los gatilleros y la dueña del lugar contó que logró escuchar un ruido como de un arma trabada y entonces advirtió a quienes estaban en el domicilio sobre que podían comenzar a disparar. Efectivamente, a continuación fue la ráfaga de tiros. No hubo heridos.
La mujer aseguró no tener problemas con nadie que justifique tal ataque y tampoco recibió ningún tipo de amenaza que hiciera prever algo así contra su propiedad.
