Miles de personas volvieron a autoconvocarse esta noche en distintos puntos del país para protestar contra el Gobierno de Javier Milei por la publicación del DNU de desregulación y la presentación de la ley «ómnibus» que apunta a otorgarle superpoderes al presidente para avanzar en una fuerte reforma del Estado y de la actividad económica. Este miércoles, la CGT y movimientos sociales se movilizaron contra el decreto.
Con presencia policial, el Congreso volvió a convertirse en el epicentro de las manifestaciones, con vecinos autoconvocados que llevan adelante un cacerolazo espontaneo contra las medidas económicas y políticas que impulsa el gobierno actual.
Cerca de las 22, unos 70 policías de la Ciudad de Buenos Aires, se acercaron desde Rivadavia con el fin de aplicar el protocolo anti protesta, impulsado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Los efectivos formaron un cordón sobre la calle, rodeando a los manifestantes, para evitar que pudieran salir de la Plaza y cortar la calle.
Diego de 57 años, vecino del barrio de San Telmo, en declaraciones a Telam, dijo que «esto es un atropello a la democracia. Milei superó un límite y esto debe acabar».
Por su parte, Jesica de 21 años señaló que el proyecto enviado por el Presidente «es un retroceso para la lucha por los derechos humanos y en especial para las mujeres».
Sofía, de 25, calificó al proyecto de «autoritario» y espera que el Congreso «no apoye la iniciativa».
«Lo que envió Milei no tiene precedente. Es terriblemente autoritario. No respeta lo más mínimo los derechos que conseguimos. Ojalá que el Congreso no apoye la iniciativa», expresó sobre el ruido de los golpes a las cacerolas.
Pasadas las 21 horas comenzaron a oírse cacerolazos en los barrios porteños de Recoleta, Caballito, Retiro y Villa Urquiza, mientras que un grupo de vecinos se expresaron frente a la Quinta de Olivos.
También hubo movilizaciones en Ituzaingó, Haedo y Tandil, en la provincia de Buenos Aires, y en la ciudad de Villa María, Córdoba.
