Paro general 9 de mayo: jornada sin transporte y con calles vacías

La medida de fuerza convocada por la CGT y acompañada por las dos CTA fue contundente. Trenes y subtes no funcionaron y pocas líneas de colectivos circularon por el AMBA. Tampoco hubo actividad en bancos ni escuelas. Las reacciones del Gobierno y la respuesta de las centrales obreras.

Las estaciones de trenes desérticas, los colectivos casi vacíos y las persianas bajas de los comercios de barrio no fueron suficientes para el Gobierno. Pese a la masiva adhesión que ostentó el paro de la CGT, el oficialismo sostuvo que fue un «fracaso». En Casa Rosada se mantuvo la agenda como si fuera un día más, el presidente Javier Milei jugó a las adivinanzas en las redes sociales y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, desplegó un show mediático en Constitución que terminó con una serie de papelones. A contramano de las centrales obreras, que aseguraron que la medida de fuerza «dolió», el Ejecutivo le restó importancia a la protesta, no brindó señales de querer tender puentes y buscó utilizarla como un activo en la pelea contra la «casta sindical».

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