
El Partido de la Costa, Mar del Plata, Villa Gesell, Villa Carlos Paz, Pinamar, Bariloche, Monte Hermoso, Miramar, San Martín de los Andes, Córdoba, Salta, Necochea, Merlo y Gualeguaychú fueron los lugares que disfrutaron de un mayor caudal turístico.
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El 75% del movimiento total se repartió entre las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Río Negro y Neuquén.
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El 82% de las personas que hicieron turismo se desplazó en auto y la estadía promedio fue de 5 días, tendencias que se verificaron prácticamente desde el inicio de la temporada estival. La gente rehuyó del uso del transporte público, salvo el avión para desplazarse a destinos muy alejados (la Patagonia en general, las Cataratas), recurrió mucho a la renta de vehículos, lo que significó una buena temporada para las empresas dedicadas a esa actividad, y las estadías se hicieron algo más prolongadas, especialmente en lugares como Ushuaia o El Calafate, que históricamente registraban estadías promedio reducidas.
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A su vez, según un informe del sector privado, el turismo cayó28,9% respecto de la temporada anterior, con viajes más cortos y mayor incidencia del y el movimiento total, considerando diciembre significó un volumen de gastos directos de $201.158 millones. Hay todavía expectativas por el próximo fin de semana largo, en Semana Santa. Según muchos empresarios del turismo, la temporada fue mala, pero temían que fuera peor. Además, fue de menor a mayor y mejoró sensiblemente a partir de la segunda mitad de enero, cuando empezó a notarse una baja en la cantidad de casos de covid-19. Un factor a favor de los desplazamientos internos fue la imposibilidad de viajar a Uruguay de las alternativas de esparcimiento, no hubo fiestas populares (festivales, concursos de doma, etc) y se suspendieron los certámenes deportivos y parques termales, playas y parques nacionales trabajaron con cupos de ingresos.
